Octava razón para leer la ría de los afrancesados: ¿Sabes lo que era la jaula de los pobres?

En el siglo XVIII no sólo en Bilbao, en el resto de ciudades también, empezaron a proliferar el número de personas sin hogar que malvivían de las limosnas que los ricos tenían a bien darles. Esto implicaba que cada cierto tiempo, el Concejo ordenase hacer redadas y expulsar del centro de las ciudades y villas a todo maleante al que no se le conociese oficio ni beneficio. En varias ciudades españolas se utilizó la figura de la "jaula de los pobres" para este fin, y concretamente en la ciudad de Zaragoza "la jaula" se encontraba a disposición de la Real Santa Casa de Misericordia que era la institución encargada de sacarla a las calles cuando así lo ordenaba el Concejo. A este respecto, nos dice el investigador Jose Luis Gómez Urdañez:
"Cuando aumentaba el número de indigentes por las calles, generalmente en los inviernos de los años de crisis agraria, el intendente o el concejo se dirigían a las autoridades de la Casa solicitando que “saliera el carro”, una gran galera con rejas donde iban metiendo a los pobres, casi todos chiquillos, para trasladarlos a la casa."
La ciudad de Zaragoza tuvo fama en el siglo XVIII de ser una ciudad caritativa y hospitalaria. Existían en ella múltiples instituciones que tenían como finalidad asistir a los marginados: el departamento de locos del Hospital de Gracia, el Hospicio, la mencionada Real Casa de Misericordia, el Hospital de Convalecientes, Hermandades como la de la Sopa o la de la Sangre de Cristo y el correccional de mujeres fueron muestra de ello. Se dice por ello, que la benéfica ciudad de Zaragoza siempre estaba infestada de pobres y era frecuente que éstos huyesen cuando sabían que iba a salir "el carro", cuyas redadas coincidían siempre con la víspera de fiestas religiosas o de alguna solemnidad, como la visita del rey. Entre los más marginados se encontraban los gitanos, de los que hemos hablado en la séptima razón.
En Bilbao era costumbre, tal y como se establece en el Reglamento de Funcionamiento de la Santa y Real Casa de Misericordia, que aún hoy está en vigor desde el siglo XVIII, que los huérfanos, que vivían en la Casa, pidieran limosna en la puerta de las iglesias principales (Santiago, San Juan y San Nicolás) los festivos y fiestas de guardar. Para ello se les ataba con cepos, argollas y postes, de manera que no pudiesen escapar con el dinero y únicamente el hermano tesorero disponía de la llave que permitía abrir aquellos cepos, una vez recogida la caja de la jornada.
Ver trabajo de investigación realizado por José Luis Gómez Urdáñez (Universidad de La Rioja), titulado La Real Casa de Misericordia de Zaragoza, cárcel de gitanas (1752 -1763)*

No hay comentarios: