A propósito de buenos comienzos de novela

Lorenzo Silva es un escritor que me gusta y su novela "la flaqueza del bolchevique", que fue finalista del premio Nadal 1997 tiene uno de esos comienzos que no sé si me gustan, pero si que sé que no te deja indiferente, que promete que las líneas que hay a continuación pueden ofrecerte algo distinto, que merece la pena seguir leyendo. En el caso de esta novela, el resto no defrauda en absoluto el comienzo, incluso yo diría que si el comienzo es bueno, el desarrollo y el final son aún mejores. Aunque no estemos hablando de novela histórica y, aunque se trate de una novela de 1997, he considerado que podía interesaros este primer párrafo. Ahí va:

Era lunes y como todos lo lunes el alma me pesaba ahí mismo, abajo del saquito de los cojones. Una tarde pensé que el alma era una tercera bola que llevaba ahí colgando y que me servía tan poco como me servían las otras dos. Desde entonces, cuando es lunes y el alma me pesa, cuando es otro día  y el alma me pesa, siento ese bulto y esa carga abajo del todo, peleando con la tela elástica del slip.

¿Quién no ha sentido algo así, aunque no se disponga de esa parte de la anatomía, cuando es lunes? Seguid leyendo y la vida será mejor, pese a que las semana laboral empiece inevitablemente en lunes.

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