Primer párrafo de la novela histórica TRES COLORES EN CARINHALL

Este primer párrafo de la novela titulada TRES COLORES EN CARINHALL nos introduce en una interesante historia ambientada en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial. Desde su primer párrafo nos induce a sentir la tensión y a preguntarnos qué ocurrirá después. Leemos:



“La marea subía, implacable. Todos bajaron corriendo la desconchada escalera de piedra. No importaba, ninguno se iba a caer. El mayor no llegaría a los dieciocho años y a esa edad la elasticidad de los cuerpos y la agilidad de las mentes parecen impedir el más mínimo tropezón. Dos hombres, sentados en la ladera de la montaña que cerraba el estuario, miraban al grupo con satisfacción y alegría. Les gustaba entretenerse viendo cómo se divertían los jóvenes. El mayor, Grégoire, era un hombre que iba camino de los setenta años, aunque su aspecto era más avejentado de lo que correspondía a su edad, quizá por las secuelas que en su cuerpo dejó la Gran Guerra y, en concreto, la batalla del Marne, en la que perdió su brazo izquierdo. Estaba sentado y observaba con satisfacción a su hijo, Pierre, que no perdía detalle del grupo. Los chicos sabían cuál era la hora del comienzo y se encontraban preparados en la caída interior del dique. Sólo era cuestión de esperar unos minutos. La pandilla de jóvenes la componían cinco muchachos y una chica. Ella era la que había tirado de todos los chicos y la que les había indicado en qué lugar de la presa artificial en la que se encontraban tenían que situarse. Desde la posición que ocupaban los dos hombres veían cómo, poco a poco, pero inexorablemente, el mar subía de nivel. Sabían que debía quedar tan sólo una cuarta para que el agua alcanzase la cima de la defensa de hormigón y rebosara hacia donde se encontraban todos. Las caras de los chicos eran la viva expresión de la inquietud; y sus sonrisas nerviosas reflejaban la tensión previa. Estaban oyendo al mar y sabían que, en unos instantes, iban a sentir su frescor y su fuerza.”



CARLOS DÍAZ DOMÍNGUEZ Es licenciado en Ciencias Económicas. publicó su primera novela, Los impares de Sagasta (Editorial Arráez) en 2006 y la segunda en 2007, una novela ambientada en la Cuba contemporánea, Los ascensores dormidos de La Habana,. En 2009 y 2010 ha publicado Franco morirá en Rodalquilar y La pasmosa herencia de José Belmonte.

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