Primer párrafo de EL SECRETO DE LA CREACIÓN


Este primer párrafo de la novela El secreto de la creación nos introduce sigilosamente en una trama de espionaje muy bien argumentada y ambientada en pleno siglo XVI, y ya desde el primer párrafo, nos sitúa de lleno en el problema fundamental de la época: la guerra entre católicos y protestantes calvinistas, de manera que el lector conoce desde las primeras líneas los hechos que inician la intriga de esta novela.
Si también he querido fijarme en el segundo párrafo ha sido porque su autor coloca el zoom justo en él y pasa de centrarnos en el conflicto histórico y de informarnos puntualmente sobre la conspiración de Throckmorton  a favor de la prima escocesa y católica de Isabel I, protestante, a enfocar con su cámara literaria en las líneas siguientes las arrugas del rostro de Bernardino de Mendoza, de manera que el lector pueda contemplar  un primer plano de su fisonomía y conocer qué tipo de preocupaciones se encuentran tras ella. La intriga ya está sembrada. Empieza bien…

Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial Lunes, 3 de diciembre de 1584.
El viaje desde París estaba plagado de peligros. Tras dos semanas de agotar y sustituir los tiros de su calesa, evitando los caminos más transitados, sin apenas moverse del asiento y con su pistola de llave de chispa sujeta a la faja, Bernardino de Mendoza, embajador de España en París y superintendente general de Inteligencia y Secretos del rey Felipe II, esperaba nervioso en los aposentos reales del monasterio de San Lorenzo de El Escorial su audiencia con el Monarca.
La orden de presentarse ante Su Majestad, encriptada para evitar que fuese desvelada de ser interceptada por sus enemigos, la recibió en la sede de la Embajada gracias a un servicio de mensajería alar que él mismo había organizado para mantenerse en comunicación permanente con el Rey y sus agentes dispersos por todo el Imperio. Obedeciendo las órdenes recibidas había viajado de incógnito, en una calesa sin distintivos y sin advertir de su marcha a los sirvientes y funcionarios de la Embajada. La Guerra de las Religiones, que enfrentaba a católicos y protestantes calvinistas, llamados de manera despectiva hugonotes, asolaba Francia y el anonimato garantizaba el éxito de cualquier acción. De caer en manos enemigas le ajusticiarían sin piedad ni consideración a su cargo. Sólo unos meses antes había sido expulsado de Inglaterra y declarado persona non grata, tras organizar la conspiración de Francis Throckmorton contra Isabel I en un intento de auspiciar a María Estuardo al trono.
Bernardino de Mendoza contempló su rostro fatigado, con barba de varios días, en un espejo de molduras de plata y cada arruga que surcaba su piel la interpretó como un desvelo por mantener en pie el Imperio «donde nunca se ponía el Sol». La voz de Pedro del Hoyo, secretario personal de Felipe II, le abstrajo de sus pensamientos y le devolvió a la fría sala del monasterio.”


ENRIC BALASCH BLANCH Escritor y periodista es autor de las novelas La virgen de la mosca (SUMA, 2007) y La cruz de tau (SUMA, 2007), del libro de narrativa de viajes, Vivir para viajar (Laertes, 2003), y de varios ensayos entre los que destacan Una historia mágica de los cuentos (Oberon, 2003) y El lenguaje secreto de los cuentos (Oberon, 2004). Su último título publicado es Libélula.

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