El personaje histórico de Zumalacarregui


 ¿Quién fue Zumalakarregi? Su biografía sacada de varias fuentes es la que viene a continuación. En próximas entradas seguiremos profundizando sobre el carácter de este personaje. Atentos.

Tomás Zumalakarregi Imaz nació en Ormaiztegi, Gipuzkoa en 1788  y falleció en Cegama, Gipuzkoa en 1835.
Hijo del escribano de Idiazabal. Uno de sus hermanos mayores, Miguel Antonio, fue uno de los políticos liberales más destacados del siglo XIX y que sufrió represión por los absolutistas. Zumalakarregi quedó huérfano de padre a los cuatro años y seguramente en esas fechas es cuando su madre decidió el traslado a la casa Iriarte-Erdikoa (hoy Museo Zumalakarregi). Allí realizó sus estudios elementales y los fundamentos del latín. En 1801 su madre le envió a Idiazábal a aprender la «práctica de escribano», para seguir los pasos de su padre.
Estaba estudiando en Pamplona cuando la invasión napoleónica cambió su destino. Al comienzo de la Guerra de la Independencia, en 1808, se alistó en Zaragoza, donde participó en el primer sitio de la ciudad. También tomó parte en la batalla de Tudela y en el segundo Sitio de Zaragoza. Durante el segundo Sitio participó en una fallida salida de tropas que trataban de romper el cerco de la ciudad y fue hecho prisionero por los franceses. Consiguió escapar, rompiendo sus ligaduras y huyó a su localidad natal, Ormaiztegi.
Tras un corto periodo de tiempo en su casa de Ormaiztegi, Zumalakarregi se echó al monte y se unió a la partida de Gaspar de Jáuregui, apodado El Pastor, un guerrillero guipuzcoano que luchaba por su cuenta contra los franceses en el País Vasco y Navarra. Como Zumalakarregi era un hombre de empuje y con cierto nivel de instrucción, Jáuregui le convirtió enseguida en su secretario personal. Se afirma incluso que el propio Jáuregui era analfabeto, lo que resultaba bastante habitual en aquella época, y que Zumalakarregi le dio lecciones de lectura y escritura. Sin embargo las informaciones al respecto son contradictorias. Durante los primeros años de la guerra Zumalakarregi tomó parte en numerosos combates y escaramuzas; en Azpiroz (Navarra), Oiartzun (Gipuzkoa), Santa Cruz de Campezo (Araba) o El Carrascal, que le valieron el grado de subteniente dentro de la guerrilla.
En 1811 las guerrillas vascas, navarras y las de otras regiones cercanas fueron asimiladas como cuerpos regulares en el Séptimo Ejército español, bajo el mando del general Gabriel de Mendizábal. Jáuregui, nombrado coronel, había agrupado bajo su mando a todas las guerrillas guipuzcoanas, que en el nuevo esquema organizativo se convirtieron sobre el papel en el Primer Batallón de Gipuzkoa. Tomás, con el grado de teniente, pasó a ser oficial del ejército. Con el paso del tiempo se añadirían un segundo y un tercer batallones al ejército en Gipuzkoa, a medida que crecían en número las guerrillas.
Zumalakarregi permaneció el resto de la guerra como oficial en este Primer Batallón de Gipuzkoa, primero con el grado de teniente y a partir de 1812 como capitán. Tomó parte en buena parte de las acciones de guerra que tuvieron lugar en Gipuzkoa y el norte de Navarra durante esos años; Zumarraga, Puente de Belaskoain, Unzue, Ataun, Urrestilla, Irurzun, Aretxavaleta, Bergara, Loioola, Deskarga, Sasiola, Mendaro o Salinas. A las órdenes del General Freire tomó parte en la Batalla de San Marcial el 31 de agosto de 1813 que puso fin a la Ocupación francesa y por la cual fue condecorado.
Durante esos años también viajó a Cádiz, comisionado por Jauregui, para efectuar diversas gestiones. Allí se reunió con su hermano Miguel Antonio de Zumalakarregi, que era diputado provisional por Gipuzkoa en las Cortes.
Durante los años que estuvo a las órdenes de Jáuregui, Zumalakarregi se convirtió en un experto de la guerra de guerrillas; tanto en el plano táctico como en el logístico, organizativo o de inteligencia. Zumalakarregi se familiarizó asimismo con la vida en la montaña y con la agreste geografía vasco-navarra. Todo este aprendizaje sería años más tarde fundamental cuando asumió la organización del ejército carlista.
Al terminar el conflicto con el grado de capitán decidió seguir la carrera militar. Conoció diversos destinos hasta que la revolución de 1820 le apartó del mando por su adscripción a los sectores más conservadores de la milicia.
En 1822 se incorpora a los sublevados realistas bajo las órdenes de Genaro Quesada, jefe del levantamiento en Navarra. Luchó contra los liberales como comandante del Segundo Batallón de Voluntarios de Navarra. Cuando las potencias europeas, para poner fin a la experiencia liberal española, envían a los "100.000 hijos de San Luis", se unirá a esta fuerza comandada por el duque de Angoulème, colaborando en el sitio de Lérida, en octubre de 1823.
Terminada la guerra, Zumalakarregi se quedó en el ejército, siendo nombrado capitán archivero. Tomás de Zumalakarregi no simpatizaba con los principios liberales que en aquella época se extendían por España, comenzando a significarse como monárquico absolutista. Cuando en 1820 se repuso la Constitución de 1812, aún era capitán. Fue denunciado al nuevo Gobierno por oficiales liberales, que solicitaron su expulsión del ejército. Aunque la denuncia no prosperó, fue apartado del servicio activo. Después se puso a las órdenes de Quesada, ascendiendo a teniente coronel en 1822.
Tras la restauración de Fernando VII en el trono de España y la vuelta del absolutismo en 1823, formó parte de una comisión militar para la represión de delitos políticos, alcanzando el grado de coronel en 1829. En 1832 fue nombrado gobernador militar del Ferrol. Por entonces, Zumalakarregi era ya reconocido como integrante del partido absolutista que pretendía favorecer las opciones sucesorias del hermano del rey, Carlos María Isidro de Borbón (Don Carlos).
La abolición de la Ley Sálica y la proclamación de la hija de Fernando VII, Isabel, (Isabel II) como heredera del trono le enfrentó con las autoridades navales del Ferrol, que eran partidarias de la causa constitucional. Como consecuencia, Zumalakarregi fue acusado de desafecto y destinado a Pamplona.
Al año siguiente se encargará de organizar el Batallón de Voluntarios Realistas de Navarra, mientras participa en la represión contra los liberales en la comisión militar de Pamplona. Continuó su carrera militar siendo destinado a Huesca, Toledo, Soria, Zaragoza y Madrid. En 1832 es nombrado gobernador militar de El Ferrol. Su poca clara actuación durante la frustrada sublevación absolutista que provocó la caída del gobierno conservador de Calomarde, le llevó ante los tribunales militares. Aunque salió absuelto estuvo separado del mando en el último año del reinado de Fernando VII. Solicitó el retiro a Pamplona y fue allí donde se encontraba cuando se planteó el pleito sucesorio al morir el monarca. Zumalakarregi participó desde Pamplona en el levantamiento de los reaccionarios que apoyaban al infante Carlos María Isidro en defensa del absolutismo monárquico (1833).
En octubre se une a los sublevados y consigue asumir su jefatura primero en Navarra y, poco después, en todo el territorio vasco. Demuestra unas magníficas dotes organizativas ya que, en pocos meses, convierte unos grupos guerrilleros dispersos en un ejército capaz de enfrentarse a las mejores tropas españolas. Utilizó las tácticas guerrilleras mientras formaba a sus tropas para poder hacer frente a los más prestigiosos generales defensores de Isabel II. Tras la llegada del Pretendiente en julio de 1834, que le confirmó como jefe militar de sus seguidores, derrotó a Rodil, Espartero, Carondelet, O'Doyle, Cordova, Espoz y Mina y Valdés, la flor y nata del ejército español, en menos de un año.
Fracasado el pronunciamiento en la ciudad, Zumalakarregi se retiró al interior de la provincia, en donde unificó a las fuerzas carlistas navarras y organizó uno de los contingentes más eficaces del ejército rebelde. Durante la Primera Guerra Carlista que entonces se inició (1833-40), don Carlos le confió el mando de sus fuerzas en Navarra y le ascendió a general. Se resistió a todos los intentos de atraerle hacia el bando de Isabel II, por parte de su propio hermano Miguel y de su antiguo jefe, el general Quesada.
Consciente de su inferioridad numérica y armamentística, Zumalakarregi reprodujo la táctica guerrillera que conocía desde la Guerra de la Independencia, amparándose en lo accidentado del relieve y en el apoyo de gran parte de la población civil. Fue muy popular entre sus tropas (que le apodaban el tío Tomás), pero no dudó en mostrarse cruel en la represión de los liberales ni en emplear el terror para mantener controlado el territorio.
Durante el año 1834 se sucedieron las victorias en pequeñas escaramuzas (como las batallas de Alegría y las Amézcoas), hasta el punto de provocar la dimisión de Rodil en el mando del ejército enemigo. En abril de 1835 firmará el Convenio Eliot, que recibe el nombre del embajador inglés enviado para regular la sangrienta guerra civil y a partir del cual los contendientes comenzarán a hacer prisioneros y respetar a los heridos. Esta firma supone también el reconocimiento internacional del ejército carlista.
Tras derrotar a Espartero en Descarga y la toma de Ordizia, las tropas liberales se refugiarán en las capitales, dejando prácticamente el resto del territorio vasco en manos carlistas.
Las acciones más importantes protagonizadas por Zumalakarregi fueron:
    Acción de la Peña de San Fausto, 19 de agosto 1834.
    Acción de Alegría de Araba, 27 de octubre de 1834.
    Acción de la Venta de Etxabarri, 28 de octubre de 1834.
    Acción del puente de Larraga, 8 de marzo de 1835.
    Acción de Larremiar, 12 de marzo de 1835.
    Acción de Artaza, 22 de abril de 1835.
    Acción del Puerto de Descarga, 2 de Junio de 1835.
    Batalla de Mendaza, 12 de diciembre de 1834.
    Batalla de Arquijas, 15 de diciembre de 1834.
Animado por sus éxitos y por la necesidad de conseguir dinero y apoyos internacionales, don Carlos le ordenó al año siguiente tomar Bilbao, a pesar de la opinión contraria de Zumalakarregi (que hubiera preferido atacar Vitoria).
La operación comenzó con éxito, al abrirse paso la marcha hacia Bilbao venciendo a Espartero en Durango. Luego, ya dueño de la mayor parte de las Provincias Vascongadas, puso sitio a la capital vizcaína; pero, en su empeño por reconocer personalmente las fortificaciones enemigas y las posiciones de sus hombres, resultó alcanzado por un disparo del ejército que defendía Bilbao.
En junio el Pretendiente le ordenará intentar la conquista Bilbao. Al iniciarse el sitio Zumalakarregi es herido en una rodilla y pide ser trasladado a Cegama para su curación por un curandero de su confianza y murió, probablemente de septicemia. El ejército carlista perdió así a su militar más prestigioso, debilitándose notablemente sus posibilidades de éxito en la contienda y abriéndose en su seno fuertes disensiones políticas.
FUENTES:
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/z/zumalacarregui.htm                                                    
http://es.wikipedia.org/wiki/Tom%C3%A1s_de_Zumalac%C3%A1rregui

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