Primer párrafo de "El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia"


Más que un primer párrafo. Patricio Pron y Mondadori nos presentan una novela que nos hace temblar de emoción, a caballo entre el ensayo y la memoria histórica, Pron nos describe con lirismo y nos sumerge en la intriga de una historia personal. La revista Granta definió al argentino Patricio Pron como una de las promesas de la narrativa escrita en español. Su  dominio del lenguaje y de la estructura es magistral.
Sinopsis de El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia: Cuando en 2008 el padre del narrador de esta novela enferma, su hijo comienza a preguntarse quién es, quién fue su padre y en qué había creído, y sobre todo qué provocó la clandestinidad y el terror que siempre les acompañó. Antes de enfermar, su padre había estado buscando a un hombre desaparecido en su pueblo natal y a quien finalmente encontraron muerto en una casa abandonada. Pero al buscarlo lo que intentaba era hallar a otra persona: a una joven secuestrada y desaparecida por las fuerzas represivas del Estado argentino en 1977. Y fue precisamente el padre del protagonista quien la había iniciado en la política. El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia aborda un tema político, familiar y doloroso; la responsabilidad de los padres y abuelos en los hechos trágicos de la historia reciente.

Primer párrafo:
Entre marzo o abril de 2000 y agosto de 2008, ocho años en los que viajé y escribí artículos y  viví en Alemania, el consumo de ciertas drogas hizo que perdiera casi por completo la memoria,  de manera que el recuerdo de esos años -por lo menos el recuerdo de unos noventa y cinco meses  de esos ocho años- es más bien impreciso y esquemático: recuerdo las habitaciones de dos casas  donde viví, recuerdo la nieve metiéndose dentro de mis zapatos cuando me esforzaba por abrir  un camino entre la entrada de una de esas casas y la calle, recuerdo que luego echaba sal y la  nieve se volvía marrón y comenzaba a disolverse, recuerdo la puerta del consultorio del  psiquiatra que me atendía pero no recuerdo su nombre ni cómo di con él. Era ligeramente calvo y  solía pesarme cada vez que visitaba su consulta, supongo que una vez al mes o algo así. Me  preguntaba cómo me iba y luego me pesaba y me daba más pastillas. Unos años después de  haber dejado aquella ciudad alemana, regresé y rehíce el camino hacia la consulta de aquel  psiquiatra y leí su nombre en la placa que había junto a los otros timbres de la casa, pero el suyo  era solo un nombre, nada que explicase por qué yo le había visitado ni por qué él me había  pesado cada vez que me había visto, ni cómo podía ser que yo hubiera dejado que mi memoria se  fuera así, por el fregadero; aquella vez me dije que podía tocar a su puerta y preguntarle por qué  yo le había visitado y qué había pasado conmigo durante esos años, pero después consideré que  tendría que haber pedido una cita previa, que el psiquiatra no debía de recordarme de todas  maneras, y que, además, yo no tengo curiosidad sobre mí mismo realmente. Quizá un día un hijo  mío quiera saber quién fue su padre y qué hizo durante esos ocho años en Alemania y vaya a la  ciudad y la recorra, y, tal vez, con las indicaciones de su padre, pueda llegar a la consulta del  psiquiatra y averiguarlo todo. Un día, supongo, en algún momento, los hijos tienen necesidad de  saber quiénes fueron sus padres y se lanzan a averiguarlo. Los hijos son los detectives de los  padres, que los arrojan al mundo para que un día regresen a ellos para contarles su historia y, de  esa manera, puedan comprenderla. No son sus jueces, puesto que no pueden juzgar con  verdadera imparcialidad a padres a quienes se lo deben todo, incluida la vida, pero sí pueden  intentar poner orden en su historia, restituir el sentido que los acontecimientos más o menos  pueriles de la vida y su acumulación parecen haberle arrebatado, y luego proteger esa historia y  perpetuarla en la memoria. Los hijos son los policías de sus padres, pero a mí no me gustan los  policías. Nunca se han llevado bien con mi familia.

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